El poder de la ternura

Escuché a Maturana y me inspiró…

Tuve la oportunidad de escuchar al maestro Humberto Maturana. Y uso ex profeso la palabra “maestro” porque es como denomino a toda persona que ha vivido muchos años, en su caso 90.

Siempre me ha atraído conversar o escuchar a las personas mayores. No importa su educación, porque siempre he intuido que son mis maestros.

Recuerdo mis últimas caminatas con mi padre, ya con 90 años, poco antes de morir. Qué hermosas y nutritivas – para mí – conversaciones. Cuántas preguntas le hice! Quería que me transmitiera todo su saber, sus experiencias, su sabiduría.

Y entiendo por qué existían antiguamente los consejos de ancianos…y no entiendo por qué hoy se ha perdido tanto el respeto hacia los mayores.

Hubo una vez que mi madre, en su vocación de Asistente Social, propuso al municipio de Guaymallén que los mayores de cada manzana de los barrios se ocuparan de organizar la defensa civil en casos de emergencia (recuerdo que había acontecido el terremoto del 26 de enero de 1985). En aquel momento intuí que era una idea genial, pero no le llevaron el apunte.

También he imaginado a los mayores haciéndose cargo de leer cuentos a los niños, transmitirles la cultura, los valores… en fin tienen tanto para dar…

Pero vuelvo a la ternura. En la entrevista Maturana dijo “La ternura es estar dispuesto a estar con el otro en el mutuo cuidado, con la disposición de estar ahí en el placer de la convivencia, con la sensualidad fundamental del encuentro interpersonal. Es el amar en verdad. La ternura implica cuidado en el amar, cuidado recíproco en el cuerpo y el alma. Una relación íntima sin ternura es una cosa mecánica”. Y como conclusión: “El gran dolor humano es el desamor”

Qué belleza!

Me conectó con el recuerdo que tengo con mi madre cuando de niña iba cada mañana a su cama y jugábamos, a la memoria que ha quedado grabada en mis manos del contacto con mis hijos, a ciertas miradas amorosas con mi pareja, a la elección de dar con cuidado que tantas veces he experimentado, al movimiento que hacía mi madre con sus labios, en su lecho de muerte, cuando le acercaba mi cara a sus labios.

Y si el gran dolor humano es el desamor, ¿Qué importancia le damos a la ternura en el mundo organizacional?

Creo que la ternura es la máxima experiencia del amor, el puente que me hace sentir que no hay separación, que somos uno. Ése es su poder!

 

 

Autor: Julieta Casnati